Vender mi casa con garantías y al mejor precio
Una venta tiene decenas de tareas y solo cuatro decisiones. Las tareas las hacemos nosotros; las decisiones son tuyas.
- Valoración en menos de 24 h
- Sin compromiso
- Cobro al éxito
Quince años vendiendo vivienda prime en Lucas Fox y Engel & Völkers
Nuestro equipo no empieza aquí: llega de quince años cerrando operaciones de alto standing en las dos agencias de lujo más grandes del país. Esa es la experiencia que se aplica a tu venta.
Por qué los propietarios nos eligen
Nuestro equipo lleva quince años vendiendo vivienda de alto standing con una metodología propia: valoración honesta, compradores cualificados y acompañamiento total hasta la firma. Son 785 operaciones cerradas a lo largo de quince años en Lucas Fox y Engel & Völkers.
Venta rápida y al mejor precio
Tiempo medio de venta: menos de 60 días. Aplicamos una metodología propia perfeccionada durante 15 años para cerrar operaciones en semanas, no meses, y siempre al precio objetivo.
Compradores cualificados
Filtramos cada visita: verificamos capacidad financiera, motivo real de compra y plazos. Solo traemos a tu casa a quien realmente puede comprarla. Sin curiosos, sin pérdidas de tiempo.
Trato cercano y familiar
Un único asesor dedicado de principio a fin. Sin rotaciones, sin centralitas, sin plantillas. Nos implicamos en tu venta como si fuera nuestra propia casa.
Vendo mi casa: las cuatro decisiones que de verdad importan
A cuánto salir, cuándo salir, qué enseñar y a quién. El resto del proceso —papeles, visitas, notaría— es trabajo, y ese lo hacemos nosotros.
- Valoración gratuita por escrito en 24 horas.
- Los papeles, reunidos por nosotros.
- Visitas filtradas por capacidad de compra.
- Negociación desde fuera, sin vínculo emocional.
- Un solo interlocutor hasta la firma.
- Cobro al éxito: si no vendemos, no pagas.
Vender mi casa: qué decides tú y qué hacemos nosotros
Una venta tiene decenas de tareas y solo cuatro decisiones. Las tareas —reunir documentos, fotografiar, publicar, atender llamadas, filtrar, acompañar visitas, redactar arras, coordinar con el banco y con la notaría— son trabajo, tiempo y oficio. Las decisiones son tuyas y no las puede tomar nadie más.
Esta página va sobre esas cuatro, porque son las que determinan el resultado. Si las cuatro están bien tomadas, el resto es cuestión de ejecutar. Si alguna está mal, ninguna cantidad de trabajo lo compensa.
Decisión 1: a cuánto salir
Es la que más pesa, con diferencia. Y conviene entender por qué: cuando publicas, toda la demanda activa de tu zona —la gente que ya está buscando algo como lo tuyo— ve tu casa en las tres primeras semanas. Es tu único momento con audiencia completa, y se gasta una sola vez.
Si el precio deja la vivienda dentro de los filtros de búsqueda de esa gente, tienes visitas desde el primer fin de semana. Si la deja fuera, esa audiencia no vuelve. A partir de ahí solo te ven los que entran nuevos al mercado —muchos menos— y los que ya te descartaron una vez, que además ahora te ven con semanas de anuncio a la espalda.
Por eso el precio no se pone «con margen para negociar». Se pone en el punto donde tu casa es la opción más atractiva de su grupo de comparación, para que las ofertas lleguen pronto y compitiendo entre sí. Nosotros lo calculamos con operaciones firmadas ante notario en tu entorno, no con lo que se pide en los portales, y te enseñamos los comparables para que juzgues tú si la comparación es justa.
Decisión 2: cuándo salir
No siempre da igual. En vivienda de ciudad y de residencia habitual, la demanda es bastante estable durante todo el año y esta decisión pesa poco. En vivienda de costa o de montaña, en cambio, el comprador aparece cuando está por la zona: publicar producto de playa en noviembre puede significar esperar a la temporada siguiente sin que nada esté mal en la casa.
Y hay una segunda dimensión del «cuándo» que se ignora casi siempre: salir cuando tú estás listo. Publicar sin los papeles reunidos y sin el reportaje hecho es quemar las tres semanas buenas mientras se improvisa. Preparar primero y salir después no retrasa la venta: la adelanta.
Decisión 3: qué enseñar y cómo
Tu casa compite en un listado donde el comprador ve treinta anuncios en una tarde. La primera fotografía decide si entras en su comparación o pasa de largo, y eso ocurre en menos de dos segundos.
Preparar la vivienda antes de fotografiarla es la intervención con mejor relación entre lo que cuesta y lo que devuelve: vaciar y despersonalizar, arreglar la luz, pintar en claro si hace falta y resolver los arreglos pequeños que comunican descuido. Después, el reportaje con la luz que corresponda a la orientación. Todo eso multiplica las visitas sin tocar el precio, que es la única forma barata de acelerar una venta.
Y decidir qué enseñar incluye decidir qué contar. Un defecto conocido —una derrama aprobada, una obra pendiente, un ruido— dicho de entrada y cuantificado se descuenta de forma ordenada. Descubierto por el comprador en la visita o por su banco antes de firmar, contamina la confianza en todo lo demás y cuesta bastante más que su propio importe.
Decisión 4: a quién se lo enseñas
No todas las personas que llaman pueden comprar tu casa. Filtrar por capacidad de compra y por situación de financiación antes de abrir la puerta parece que frena y en realidad acelera: llena el calendario de visitas que llevan a algún sitio en lugar de tardes perdidas.
Y en el segmento alto esta decisión va más lejos: puedes elegir no publicar. Presentar la propiedad de forma reservada, bajo confidencialidad, directamente a compradores cualificados que ya están buscando algo así. Es lo habitual en vivienda prime y tiene una ventaja que no se puede recuperar después: lo publicado no se despublica, pero la reserva sí se puede levantar cuando quieras.
Y el resto: lo que hacemos nosotros
Los papeles. Nota simple, escritura, certificado de eficiencia energética, cédula de habitabilidad en vigor, certificado de estar al corriente con la comunidad, actas con las derramas, últimos recibos del IBI y, si queda hipoteca, el certificado de deuda del banco. Es la parte que más retrasa las ventas cuando se deja para el final.
Las cuentas. Antes de decidir nada te damos la estimación de lo que vas a pagar: plusvalía municipal, IRPF por la ganancia patrimonial con sus exenciones, cancelación registral de la hipoteca si la hubiera y la parte de notaría que corresponde al vendedor. Con cuánto te quedas es un dato que conviene tener antes de vender, no después.
La negociación. La hacemos nosotros, y no es un detalle menor: negociar desde fuera, sin el vínculo emocional que tienes tú con la casa donde has vivido, es una ventaja concreta que se traduce en precio.
El cierre. Arras revisadas, coordinación con el banco del comprador para la tasación, cancelación de la hipoteca preparada y acompañamiento a la notaría el día de la firma.
Los casos que parecen un problema y no lo son
Con hipoteca pendiente: se cancela en la propia notaría con el dinero de la venta. Heredada: hay que aceptar la herencia e inscribirla antes de publicar, y cerrar entre los herederos quién firma. Con inquilino: el contrato sigue vigente para el comprador y hay que notificar el derecho de adquisición preferente. En proindiviso: se puede si hay acuerdo entre los copropietarios. Todos se venden; lo que no se puede es improvisarlos cuando ya hay una oferta esperando.
Errores que cuestan meses o dinero
- Salir alto «para negociar». Se regala la única semana con audiencia completa.
- Publicar sin papeles ni fotos. Se queman las tres semanas buenas improvisando.
- Ocultar un defecto conocido. Aparece siempre y cuesta más que decirlo.
- Enseñar a todo el que llama. Filtrar acelera, no frena.
- No calcular los impuestos antes. El resultado neto puede cambiar la decisión.
- Bajar en escalones pequeños. Comunica que aún queda margen y frena las ofertas.
Todo lo que hacemos, incluido en la comisión
Y la comisión solo se paga si firmamos la venta ante notario.
Valoración con cerradas
Operaciones firmadas de tu entorno, con los comparables a la vista. Gratis y en 24 horas.
Cuentas antes de decidir
Plusvalía, IRPF y costes estimados, para que sepas con cuánto te quedas.
Los papeles, nosotros
Cédula, energético, certificado de comunidad y deuda del banco. No tienes que ocuparte.
Preparación y reportaje
Qué hacer antes de fotografiar y la fotografía con la luz correcta.
Visitas filtradas
Cribadas por capacidad de compra y financiación real.
Negociación y notaría
Negociamos nosotros y te acompañamos hasta la firma, con el banco coordinado.
De la primera llamada a la firma
Cuatro fases, con lo que ocurre en cada una.
1 · Valoración y cuentas
Vemos la casa, la valoramos con comparables reales y te damos la estimación de impuestos y costes. En 24 horas.
2 · Preparación
Papeles y reportaje en paralelo. De una a tres semanas, antes de publicar nada.
3 · Salida y visitas
Lanzamiento con todo listo para aprovechar las tres semanas que concentran la demanda.
4 · Negociación y firma
Negociamos nosotros, con arras revisadas y el calendario del banco previsto.
Dónde vendemos
Toda Cataluña, con equipos que conocen su zona: Barcelona y su zona alta, el Maresme, el Vallès, el Baix Llobregat, el Garraf y la Costa Brava. Cada zona tiene su página con el mercado local explicado.
Si lo que vendes es un piso, la página de vender mi piso desarrolla ese caso; si es un chalet, la de vender chalet; y si es alto standing, la guía prime.
Preguntas que todo propietario se hace
Respondemos con la misma honestidad con la que trabajamos. Si tu pregunta no está aquí, escríbenos: te contestamos en menos de 24 horas.
Vendo mi casa, ¿qué hago primero?
¿Por qué es tan importante el precio de salida?
¿Tengo que estar yo en las visitas?
¿Cuánto me va a costar en impuestos?
¿Puedo vender con hipoteca, herencia o inquilino?
¿Cuánto se tarda en vender una casa?
¿Qué cobráis y cuándo?
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¿Cuánto vale tu casa y con cuánto te quedas?
En un día tienes las dos cifras: el rango de venta y la estimación de impuestos y costes.
- Respuesta en menos de 24 h
- Valoración gratuita
- Cobro al éxito
- Confidencialidad total